Nayra Mujer Psicóloga | FEMENINO MASCULINO
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FEMENINO MASCULINO

“Tu hombre interno y tu mujer interna
Han estado en guerra,
Ambos están heridos,
Cansados,
Y necesitan ser atendidos;
Es hora de
Bajar la espada
Que les divide en dos”
Maureen Murdock

Cuando todavía los temas relacionados con La energía femenina no me generaban curiosidad, he de reconocer que sentía un gran desconcierto al oír hablar de que tanto hombres como mujeres albergamos energía masculina y femenina por igual.

Desde esta ampliación de conciencia he podido entender mejor a muchas mujeres que venían a terapia arrastrando un gran peso sobre sus hombros. Eran mujeres sostenedoras de su clan, tremendamente exigentes con ellas mismas y con los demás, muy centradas en el hacer y con una actitud perfeccionista que les tenía agotadas y consumidas las reservas de disfrute y de lo placentero. Revisando juntas y leyendo mucho, he observado que es frecuente que en su árbol genealógico en unas dos o tres generaciones anteriores haya habido una muerte prematura de una madre, o una desaparición de la figura de esta por motivos dramáticos (enfermedades graves de otros familiares o de ella misma, viudedad, carga ingente de trabajo…)El hecho es que a partir de esta madre que no puede trasmitir el calor, la protección, el amor que cultiva y nutre nuestra parte femenina estas mujeres parecen moverse por una energía femenina ingrata y desgastante.

Pienso también, por los hombres que acompaño en terapia, que en esta sociedad patriarcal estamos heridas y heridos por la escisión que arrastramos de nuestra parte femenina y creativa. Nuestra mente racional la desvaloriza e ignora, negándose a escuchar en muchas ocasiones nuestra intuición, nuestros sentimientos, la sabiduría de lo profundo de nuestro cuerpo. El eros por el logos. El hemisferio izquierdo en pro del derecho. Una creciente sensación de alienación de esa fuente inarticulable de significado que podemos llamar lo femenino, la Diosa.

Sentimos, tanto hombres como mujeres, la soledad y la tristeza de la alienación pero no nos damos cuenta de que estos sentimientos son el fruto de un desequilibrio dentro de nuestra naturaleza.

Lo masculino es una fuerza arquetípica, no un género. Al igual que lo femenino, es una fuerza creadora que mora en cada hombre y en cada mujer. Cuando se desequilibra y pierde su relación con la vida se hace combativo, crítico y destructivo. Este masculino arquetípico nos puede llegar a hablar desde una voz machista que nos incita a seguir adelante a cualquier precio. Exige perfección, control y dominación. Nuestra naturaleza masculina está herida. El elemento masculino inconexo y descontrolado en cada uno de nosotras y nosotros nos lleva a sobrepasar nuestro punto de equilibrio.

Tanto a hombres como a mujeres nos cuesta reconocer y poner en valor la energía femenina que fluye por nosotros. Tenemos que abrirnos a ese flujo energético y expandir nuestra conciencia. Necesitamos lo femenino cálido, receptivo y generoso.

Me encanta cómo lo expresa June Singer en “A silence of the soul” : “ Una persona sabia dijo una vez que el objetivo del principio masculino era la perfección y que el objetivo del principio femenino era la realización, la terminación. Si eres perfecta/o, no puedes estar realizada/o, completa/o, porque debes omitir todas la imperfecciones de tu naturaleza. Si estás realizada/o , completa/o , no puedes ser perfecta/o, porque estar completa/o significa contener tanto el bien como el mal, el acierto y el error, la esperanza y la desesperanza. Así que tal vez sea mejor contentarse con algo menos que la perfección y abrazar la realización con sus luces y sus sombras. Quizá tengamos que estar más dispuestas/os a aceptar la vida como nos viene”.

 

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